Blogia
Mirando a...

Opinión

¿Y ahora qué?

Barack Obama es el nuevo presidente de Estados Unidos... la capital del Mundo dicen. Por el momento todo es euforia, felicitaciones de los americanos por haber superado el problema racial, alegría en todas partes por el nuevo horizonte que se abre ante nosotros pero, ¿es de verdad tan importante esto?

No podemos discutir que tiene una gran relevancia que un negro haya llegado a la Casa Blanca, atrás queda el racismo irracional, el discurso de Martin Luther King, la lucha de siglos por llegar a ver algo así. Pero Obama puede que no sea el mesías que todo el mundo espera, que no sea la persona que va a hacer, de un día para otro, que la economía global remonte, que se acaben los problemas, que terminen las guerras, etc.

En todo caso, debemos dar una oportunidad al nuevo gobernante, es mucho el camino recorrido pero, ahora que las promesas, los discursos, los baños de multitudes y las grandes palabras han conseguido su objetivo, queda hacer lo más difícil; cumplir todas y cada una de esas promesas, de esas palabras, por que, espero equivocarme, en no pocas zonas de Estados Unidos se juzgará al presidente con una vara distinta, sólo por ser negro, ¿o de verdad alguien cree que todo la sociedad ha superado esa xenofobia?

Dicen que el cuatro de noviembre es el primer día de la época del cambio así que, esperemos unos meses para ver si existe dicho cambio. Obama tiene la respuesta a las peticiones y deseos de muchas personas (no sólo norteamericanos). En su mano está que creamos en una nueva era, que las lágrimas de Jesse Jackson ayer tengan respuesta, que los millones de personas que le miran y apuestan por él no sean defraudadas. Repito, es una empresa difícil, no debemos esperar que las cosas mejoren de la noche a la mañana por que, seguro, que no será así. Sin embargo, demos un voto de confianza ya que, hace más de dos años él dijo: "Yes, we can" y, demostrado queda, que han podido.

Inglis for espanis pipol

Los españoles no sabemos idiomas, o eso afirman la mayoría de los estudios referidos al nivel linguístico de los españoles. Sin embargo, en países como Alemania, Bélgica o los nórdicos, todo el mundo habla inglés como si de su lengua materna se tratara... ¿casualidad? ¿que vivimos muy al Sur? ¿en el fondo si sabemos?

El caso es que, vistos nuestros antecedentes en cuanto a lenguas se refiere, me extraña muchísimo que todos los españoles seamos bilingües o más, por que, ya desde la dictadura de Franco, nos abrimos al exterior gracias a nuestras excelentes dotes para los idiomas, que ya demostraba en pequeño general.

Lo dicho, no sé como después, con ese invento llamado democracia nos quedamos tan atrasados en idiomas... en fin, menos mal que años más tarde, salió a la palestra un hombre nacido para los idiomas, que le dio igual manejarse en inglés que, hace poco, en ’italiano’ y que, incluso, promover el uso del castellano adaptado al lugar donde fuera hablado...

Pues eso... vaya imagen, en fin, que no sólo de estos grandes hombres vivimos, otros más actuales, como nuestro actual presidente del Gobierno, tampoco se manejan en las procelosas aguas de las lenguas foráneas, si no, veamos una bonita conversación sobre botánica mantenida con el ex-primer ministro francés, Chirac y con Durao Barroso.

Pero bueno, no de dictadores y políticos vive España, tenemos grandes empresas multinacionales, con grandes empresarios que han de manejarse en los más selectos círculos y negociar acuerdos de miles de millones de euros. Con este acento propio de Cambridge, con una pronunciación sin mácula y con una soltura sin parangón se presenta Emilio Botín...

Que la gente no sabe inglés en España...¡normal! tenemos unos planes de estudios lamentables (los que hemos tenido y los que tenemos), se utiliza el inglés como arma arrojadiza (Educación para la Ciudadanía en Valencia), no tenemos ni canales de TV ni de radio de habla inglesa (salvo aquellos abonados a Digital Plus u otros operadores)... en fin, que vamos, como en otras tantas cosas, atrasados con respecto a Europa. Eso sí, cuando salgamos de España hablaremos a gritos y exigiremos que todos nos entiendan y si no, a los gestos... algún día cambiará y no será por los grandes ejemplos que recibimos desde arriba.

Neoliberales hipócritas

Me hacen gracia aquellos que afirman tajantemente "el mercado se ha de autorregular, el Estado no tiene que intervenir". Bueno, pues mientras hay vacas gordas, mientras la situación es próspera y surgen empresas a la sombra del crecimiento económico nadie quiere la intervención del Estado, todo va bien, unos cuantos se enriquecen con pelotazos inmobiliarios u otras prácticas de similar catadura.

Sin embargo, cuando las bolsas caen, las empresas van a la quiebra, decenas de miles de personas engrosan las listas del paro, aquellos que eran ayer neoliberales y hoy ven caer sus empresas gritan indignados: "¿dónde está el Estado? él es quien tiene que hacerse cargo de nuestra situación porque no nos pueden dejar así". No señores, las cosas no son así, los millones que habéis amasado cubriendo de ladrillo la costa, malversando, trapicheando y buscando el dinero fácil los tenéis bien guardados, por el contrario, todos vuestros empleados, aquellos que levantaron vuestro imperio y amasaron sin tocarla vuestra fortuna, se ven sin trabajo, con hipotecas, gastos y sin un futuro claro y ¿quién se hace cargo de ellos? el que no tiene que intervenir para nada, el Estado.

Me revuelve el estómago ver a asociaciones de ladrilleros (constructores) indignados, a sociedades hipotecarias recurrir a las reservas estatales porque claro, mientras la burbuja dure sobrevivimos, si explota la gente no paga y si no nos pagan caemos con ellos. Es la caradura aceptada, que nadie diga nada me parece alucinante, que ningún medio lo diga más que en una columna escondida en una página impar me parece reprochable.

Un último ejemplo de como reirse del Estado. Muchos de los que, en el caso del Forum Filatélico, se rieron de los que no aprovechaban esa ’oportunidad’ de hacer dinero fácil a espuertas luego, cuando despareció la sociedad y se vieron sin ahorros, cuando ya no podían vanagloriarse ante su cuñado o vecino de su buen ojo para las finanzas, entonces qué hicieron, crearon una sociedad y a pedir cuentas al Gobierno. Unas cuentas que pagamos todos, los que tributamos cada año sin construir, los que no nos aprovechamos de grandes chollos fraudulentos, los que, vengan tiempos buenos o malos no creemos, ni creeremos, en el neoliberalismo hipócrita.

 

 

 

 

Por el humo se sabe donde está el morbo

Por el humo se sabe donde está el morbo

Lamentable, así me parece la cobertura informativa que se ha dado al accidente que esta tarde se ha producido en el Aeropuerto Madrid-Barajas.

Es lógico dar la información, el número de pasajeros, la situación de fallecidos y heridos y, aunque no sea más que lo que tienen que hacer, las visitas de alcaldes, presidentes y representantes varios. Lo que no tiene explicación es contar que una familia de Almagro que se llamaban X e Y y trabajan en esto y lo otro ha fallecido completa en el accidente.

Nos dicen "es por dar el enfoque humano a la noticia, que no sean sólo cifras". Yo me pregunto si no hay nada más humano y que llegue mejor a la gente que el simple titular de "153 personas fallecidas al estrellarse un avión en Madrid". Todos o casi todos sabemos lo que es volar en avión y todos suponemos o, por desgracia, sabemos, lo que es perder a alguien en circunstancias trágicas.

Hemos llegado hasta el punto de mandar a los reporteros a las puertas de la sala donde los familiares aguardan noticias para buscar lágrimas, caras desencajadas o preguntar cosas del estilo de "volvería usted a volar", que no son noticia, que no transmiten más que pena y que se sumergen en el despreciable mundo del morbo por el morbo, si la tragedia tiene nombres y apellidos no es más cercana, pero sí más "interesante".

Al igual que cuando hay asesinatos y están "en el lugar del suceso" para hablar con la vecina Paca que dirá "nadie lo esperaba, eran una pareja normal y él me saludaba todos los días cuando iba a la compra". No se busca información, no se quiere acercar la noticia al espectador, se busca llegar hasta lo más profundo del drama, conocer los detalles, si fueron diez o quince las puñaladas, si murieron en el impacto o calcinados, desde el sofá de casa devoraremos cuanto nos echen.

El periodismo se adentra en el espectáculo, los telediarios abren con noticias teñidas de rojo y nosotros lo preferimos porque, ¿es acaso más importante la economía o los acuerdos internacionales? no... porque no los vemos cercanos y entonces no les prestamos atención. Que esto siga así pero, si alguna vez tienen que pasar un trago semejante, no se quejen de las cámaras que les persiguen preguntándoles por ese familiar que usted acaba de identificar ya que, tiempo atrás, quiso saber cúando, cómo, dondé, qué y porqué sucedió con personas que ya no pueden contarlo.